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¿Quién sabe lo que la marea podría llevar?


mar-de-setembroAmbos hemos hecho los cálculos. Kelly añadió todo y … Sabía que tenía que dejarme ir. Yo añadí, y sabía que tenía… que perderla. Porque yo nunca iba a salir de esa isla. Yo iba a morir allí, completamente solo. Yo iba a enfermar o sufrir una lesión o algo así. La única opción que tenía, lo único que podía controlar era cuándo, cómo y dónde iba a pasar. Así que… Hice una soga y subí hasta la cumbre, a ahorcarme. Tenía que probarlo, ¿sabes? Por supuesto, ya me conoces. Y el peso del tronco, rompió la rama del árbol, por lo que ni siquiera podía suicidarme como yo quería. Yo tenía poder sobre “NADA”. Y fue entonces cuando este sentimiento se apoderó de mí como una manta caliente. Sabía que, de alguna manera que tenía para vivir. De alguna manera. Tenía que seguir respirando. A pesar de que no había ninguna razón para la esperanza. Y toda mi lógica me dijo que no volvería a ver este lugar de nuevo. Así que eso es lo que hice. Me quedé con vida. Seguí respirando. Y un día, mi lógica fue probada y resulto estar mal porque la marea subía, y me dio una vela. Y ahora, aquí estoy. Estoy de vuelta en Memphis, hablando contigo. Tengo hielo en mi vaso… Y la he perdido de nuevo. Estoy tan triste que no tengo Kelly. Pero estoy muy agradecido porque ella estaba conmigo en esa isla. Y sé lo que tengo que hacer ahora. Tengo que seguir respirando. Porque mañana, el sol saldrá. ¿Quién sabe lo que la marea podría llevar?

Chuck Noland (Tom Hanks, en “El Náufrago”)

Las misteriosas ecuaciones del amor.


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“El dolor es muchas veces uno de los mejores espejos del amor. Aunque sea el visitante que no queremos, es el que nos devuelve la ilusión porque nos muestra dónde está el secreto de la vida. El dolor puede ser el gran maestro que nos enseña el secreto de cada momento, el disfrute de cada pequeña cosa; el gran valor de aquellos que están a nuestro lado cuando sufrimos.

Si hacemos todo lo posible por huir del dolor y de los momentos a solas, perdemos la grandeza de las noches estrelladas, porque sólo brillan las estrellas cuando la oscuridad rodea el alma.

Sólo en esos momentos encontramos la razón y la lógica de lo que no entendemos: Una respuesta de amor. Porque sólo el amor puede superarlo todo.”

Autor: Jaime Fernández Garrido

 

Fragmento de “Las misteriosas ecuaciones del amor”. Uno de esos escritos que todo el mundo debería de leer, comprender y no olvidar.

Gracias a Esteban por colocar un fragmento del escrito en su muro de Facebook.

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